Ni son extraños los aplausos ni las caceroladas

Siempre han estado ahí; ahora afloran. La uniforme apariencia del confinamiento propicia ser incautos, pero no debiera impedir ser prudentes. Los que aplauden a las ocho es posible que, a partir del sábado, dejen de aplaudir. Las cacerolas, que hasta hace poco se mezclaban tímidas, han cogido fuerza y, en algunas zonas, llevan la voz … Sigue leyendo Ni son extraños los aplausos ni las caceroladas